Diario de una despedida

Hoy no es mi último día de rodaje, será mañana. Pero sé que después de terminar va a ser muy difícil escribir todo lo vivido aquí, en Red de Libertad. Lo hago hoy, en mi último día libre.

Mañana me despido de Othon, sé que no me volveré a encontrar con él. Es una sensación extraña. Yo le he dado todo lo mejor de mí y él a mí también. Juntos hemos vivido una experiencia inolvidable. Es lo que diferencia al cine del teatro, entre otras muchas cosas. Hay un día que sabes que dejarás de interpretar a este personaje y ya sólo lo encontrarás en pantalla. Lo bueno es que sabes que siempre estará ahí, imperturbable, aún con el paso de los años. Tu envejecerás, pero él no. Se quedará congelado en el tiempo… Curioso. Mágico.

La mayoría de las secuencias de mañana, de este último día, son con Henriette, mi mujer en la ficción, Ainhoa en la realidad. Prácticamente no hemos coincidido durante el rodaje. Nos conocemos poco. Pero ambos sabemos que mañana rodamos secuencias difíciles, llenas de sentimientos, complicadas emocionalmente… Henriette y Othon tienen una historia muy bella dentro de Red de Libertad. Y estoy seguro que ambos vamos a dar lo mejor, nos vamos a apoyar y a disfrutar. No lo hemos hablado, hay cosas que no hace faltar hablarlas, se intuyen. Estoy muy ilusionado por el día de mañana. En este rodaje ocurre un hecho muy particular. La última secuencia que se graba, a última hora, es la última secuencia de la película. Otro regalo.

Mañana también ocurre algo muy especial para mí, ruedo mi última secuencia con Assumpta, Sor Helena, el alma máter de esta película. Assumpta me ha acompañado en casi todas las secuencias que he rodado. No tengo palabras para expresar todo lo que ella me ha aportado, como profesional, como actriz y como persona. Ha sido generosa en todo momento, me ha explicado todo aquello que yo no conocía, me ha colocado a su lado, siempre, allí donde había un resquicio de plano en el que yo pudiese aparecer, aunque eso implicase que ella se tuviera que escorar para que yo estuviese presente. Me ha mirado, me ha sonreído, me ha dedicado sus palabras, las de Sor Helena, siempre que ha podido y que el plano lo permitiera. Me ha calentado las manos y me ha puesto una manta cuando hacía frío. Me ha llamado por teléfono cuando íbamos a rodar una secuencia importante, para preguntarme qué opinaba, qué podíamos hacer, cómo podíamos enriquecer la situación… También me ha regalado unos calentadores de lana, que se ha quedado Othon, y me ha llevado a cenar y a beber un buen vino, aunque ella se tomase un agua con gas. Gracias, Assumpta, me has transmitido cómo hay que dedicarse a este oficio y me has dado un ejemplo de buen hacer. Tu código ético. Llegué con la incertidumbre de conocerte y me voy con una compañera y amiga más en la maleta. Mi alma máter.

Othon es uno de esos personajes maravillosos que no son protagonistas, pero que están siempre ahí, sin hablar, con su presencia, que son un apoyo importantísimo para aquellos que llevan el peso de la acción. Son difíciles. Crees que no tienes oportunidad de darlo todo, de crear el personaje. Sientes que no estás haciendo nada y cada vez que termina una secuencia piensas en cómo podrías haber aportado más a la escena rodada. Te sientes plano. Es complicado. Por otro lado, estos personajes, casi sin texto, tienen la oportunidad de que sus palabras, cuando aparecen, tengan fuerza y sean claras y directas. Por suerte, así está escrito Othon, por Pablo, nuestro director y también guionista de la película. Espero haber hecho bien mi trabajo.

Ayer, después de la cena en ese Palacio convertido en Productura, tuve una agradable conversación él. Pablo nunca se cansa de hablar de la película, de los personajes, de la historia que estamos contando, de los planos, la iluminación, el sonido, el montaje, el color… Y siempre lo hace apasionadamente, porque ama el cine. Nunca es un mal momento para hablarle, siempre detendrá lo que esté haciendo y te escuchará y te responderá. Hablamos de mi personaje, de cómo a él también le había sorprendido su evolución. De que está contento y confiado en lo que hemos hecho. Sólo escuchándole te dan ganas de quedarte a vivir en ese antiguo Palacio. Gracias.

He tenido la suerte de vivir un rodaje en el que ha ocurrido de todo, en la ficción y en la realidad. Hemos viajado y cruzado fronteras. Hemos rodado de día, de noche, dentro y fuera. Hemos pasado días maravillosos de sol. Y también hemos pasado frío, mucho frío. Pero nunca ha faltado un vaso de agua o una manta para cubrirte hasta justo antes de escuchar “acción”, un momento después de “claqueta”, para alargar hasta el último segundo el quedarte en maga corta, a 4 grados, en ese pueblo portugués tan mágico, Almeida, de noche. Gracias Ana, Bárbara, Maggie… por estar siempre ahí, cuidándonos. Gracias María, por tener el coche encendido y listo para llevarnos donde sea. Gracias Marina, Sofía, Carmen, Gabi… por cortar el tráfico para que cada plano valiese. Juanjo, Sara, Aran, Bárbara… gracias por tener todos los decorados preparados siempre antes de que llegáramos nosotros. Gracias Josemi por controlar al milímetro el “racord” de mi personaje y perdona por ser tan cansino con el chaleco, las mangas, los botones… soy así… Gracias Judith y Sergio por organizar a ¡tantísimos figurantes! Gracias Paco, AJ, Carlos… por llevar toda la organización desde los ordenadores y rodeados de papeles. Adriana, gracias por mostrarnos algo de lo rodado el día anterior y recargarnos las pilas con tus picadillos.

David, chef, gracias por tus comidas, meriendas y cenas. Y no nos riñas, que en el fondo nos quieres! Gracias a Iván y Patri también.

Mención especial al equipo técnico. Rubén a la cabeza, pragmático, funcional, y también sonriente, educado y encantador. Emilio con sus cámaras, grande, muy grande… Diana y José enfocando, concentrados, siempre dispuestos. Y sonrientes, cómo no. Enhorabuena.

Rober, Jaime, Fari! (o Fary, o como te escribas!), qué bien sonáis siempre, qué energía la vuestra, de la buena.

Gema, qué suerte tengo de haberme encontrado contigo. Me he comprado otra maleta, para llenarla de nuevas amistades, entre ellas, tú.

Toni, gracias por recibir estas palabras, revisarlas y subirlas a este Diario de Rodaje.

Sólo espero haber estado a la altura de todos y cada uno de los que formáis parte de este equipo y de haber tratado a todos con la misma sonrisa y con el mismo respeto con el que me habéis tratado cada día a mí. En este rodaje sólo he perdido al futbolín… nunca me ha gustado tanto perder.

Esta noche hay luna llena. Augura un buen fin de rodaje y un bellísimo resultado. Estoy seguro.

Salud y hasta la próxima.

Contracorriente ProduccionesDiario de una despedida

3 comments

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  • Marta Romero - 11 abril, 2017

    Qué bonito leerte Pablothon!
    Qué alegría saber más de todo y de todos con tus palabras.
    Disfrutad mucho de los últimos planos.
    Besos para todos y todas

  • M.Angeles Martínez Del Sol - 11 abril, 2017

    Os digo una cosa. Sois mi onza de chocolate antes de dormir cada dia. Sois el dulce que necesito para asegurarme que el dia ha merecido la pena. Estoy “enganchadisima” a vuestro diario. Cualquiera que escribe habla desde el corazón y se lanza con alas de mariposa. Mostrais un vuelo fino, seguro y sutil que llena de belleza, profundidad, sentimiento y buen hacer VUESTRO CINE. Estoy segura que cuando podamos visualizar todos esos mágicos planos que habeis compartido diremos…QUE VERDAD MÁS ABSOLUTA LA QUE EXPRESARON CADA DIA EN SU DIARIO DE RODAJE. Yo tambièn tengo pena. Se me acaba el sabor dulce de cada noche pero en septiembre probarè con todos vosotros la gran “tarta” de Red De Libertad.

  • Assumpta Serna - 24 abril, 2017

    Querido Pablo: No había leído este tu último regalito. Lágrimas, sonrisas y risas han acompañado tus palabras llenas de verdad. Y es que cuando los actores, cuando estamos a gusto, damos todo lo mejor que tenemos, como las personas normales. Y es que no hay otra manera mejor de comunicar a otros. No hay otra que la que llega de la verdad.
    Ya es primavera! El sol rellena el aire. Ibiza. Madrid. Barcelona. Otras experiencias, acumulando personas para compartir contigo y con los amigos de Red de Libertad. Algún día. Pronto. Te doy otro gran abrazo desde la lejanía de cuerpos, pero de corazón, mi mejor sonrisa.


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