Red de Libertad, diario de un primer día

Esto, más que ser un diario de rodaje, sería un epílogo de todo lo vivido en los últimos días, casi un mes, desde que comenzamos el rodaje de `Red de Libertad´. Pero empezaré por ese primer día por el que siempre comienzan todas las aventuras.

Inicia la mía cuando Raúl Escudero, Rulo, compañero de ensayos, kilómetros y escenario, amigo, me llama, como director de casting, para preguntarme cómo tengo el mes de marzo. La llamada la recibo un mes antes de que comience el rodaje. Es todo para ya. Yo le digo que bien, que tengo alguna cosa, pero no mucho lío. Al final eran más días los que me coincidían con el rodaje que los que tenía libres. “Ya me dirás qué meses no los tienes tan liados”, me escribe, “el resto del año…”, le contesto. Tras unos días locos de encaje de bolillos, confirmamos mi participación en el rodaje. Othon, un regalo de personaje. Él quería que yo lo hiciera y yo quería hacerlo. Gracias.

La mayoría de las secuencias las comparto con Assumpta, Helena, soy su mano derecha en la ficción. Me ilusiona, me emociona. ¿Cómo será todo? Da igual, el primer día de rodaje ya existe una complicidad entre nosotros, como si nos conociéramos desde hace mucho más tiempo. Esto sólo pasa con algunas personas en la vida y cuando además te pasa con la persona con la que vas a compartir tantas horas de “ficción”, es una fortuna. Soy un afortunado. Luisa también estará, interpreta a Luisa. ¿Se interpreta a ella misma? No, mágicas coincidencias… Más emoción. Más ilusión. También está Cecilia, Silvia. Nos conocíamos de hace años, los dos más jóvenes. Hoy nos conocemos más, lo dos más maduros. Qué regalo. Pablo es Alfonse. Qué bello personaje. Qué bello actor. Y qué bella persona. Otro regalo. Caja de Clavos es Roberto, Chapu. Otro compañero de batallas, de aventuras, de escenarios. Otro amigo. Cómo me gusta verle trabajar. Y más personas que no conocía y que he descubierto aquí. Serán Wanda, Suzzete, M. Michelle, M. Mimille, Roger, Ángeles… y mi mujer, Henriette. Todos, y alguno más, formamos esa Red de Libertad liderada por Sor Helena, que nos empuja y nos lleva donde sea, en la ficción y en la realidad.

Llego a la productora de Contracorriente Producciones, en ese edificio histórico convertido en Residencia-Plató-Restaurante magnífico. Caras conocidas. Todo sonrisas y buenas palabras. Abrazos, besos. Es la tercera vez que aterrizo por aquí, pero esta vez casi para quedarme. En mi mente está esa sensación y por eso la veo un poco como mi casa. Me gusta. Sólo puedo responder con más sonrisa, sincera, cómo las que recibo. Nunca me han recibido de otra manera por aquí.

17 sets, creo, cobijados por los muros de piedra que forman el edificio, magníficamente atrezzados por Aran y su equipo de Arte, que hacen magia sobre los muros, creando desde celdas oscuras y frías hasta acogedores salones de una casa de la Francia de los años 40. Cada rincón está aprovechado para sacar un set. Pablo, el capitán de todo esto, me los enseña, ilusionado, y me enseña la que es mi casa en la ficción, la casa de Othon y de Henriette, mi mujer. Tres pequeñas estancias aún a medio terminar, pero ya acogedoras. Enhorabuena equipo de Arte. Tenéis el don de hacernos creer que viajamos en el tiempo. Qué bonito comienzo.

Entro en vestuario. En unos pocos minutos me transforman de un chico en vaqueros y un poco tirado de 2017 en un muchacho de provincias, de Metz, de la Francia ocupada. Nacho me va combinando complementos y finalmente da con ello. No le cuesta mucho. Él me escucha y acepta mis propuestas y las enriquece. Tiene en cuenta los tejidos de cada prenda, los tonos en relación a la acción dramática, las capas, cómo van colocadas… Cualquier detalle importa. Pablo sube y dice “éste es Othon”. Ya está. Por allí está Marijose, ayudante de Nacho, que observa. Me daré cuenta días después de que todo lo que ha observado lo tiene en cuenta cada día que entro a transformarme en Othon. Y me recibirá cada día, en vestuario y en el propio set, con otra sonrisa, para que Othon salga como tiene que salir. Gracias.

Me llevan a maquillaje, otra estancia de este palacio no muy grande, también de piedra y con un balcón que da a la plaza. Fría, pero muy cálida. Ahí están, Gema e Isa, maquillaje y peluquería. Qué suerte haberlas tenido cada día a nuestro lado. Pero sobre todo qué suerte haberos conocido. Sois nuestro último toque antes de ponernos frente a la cámara, y “en vosotras encomendamos nuestro espíritu…“, no por lo bien que hacéis vuestro bello trabajo, minuciosas, perfeccionistas, detallistas… sino por lo bien que nos hacéis sentir cada vez que abrimos esa puerta. Sois una caricia. Después de vosotras, a rodar lo que sea.

Lo primero cortarme el pelo, teñirme y afeitarme. Siempre que llego a Contracorriente Producciones me tiñen, me afeitan y me cortan el pelo. ¿Qué mensaje hay detrás de todo esto? No lo sé, quizá deba plantearme un cambio de look. Lo pensaré. En todo caso, no protesto, sé lo que se hacen y confío plenamente en ellas. Bueno, miento, sí protesto, nunca me callo, lo siento. Comento, sugiero, pregunto, observo, lo toco todo. Gema e Isa se miran, se echan las manos a la cabeza, me riñen, ven lo que se le viene encima… Me gusta. Desde el primer día siento que nos vamos a entender y vamos a crear esa confianza tan necesaria en el trabajo, siempre a favor de aportar lo mejor a la película, que no lo mejor para uno mismo. Y así ha sido. Lo sabía. Así concibo esta profesión tan loca y delicada a la que nos dedicamos todos los que estamos allí. Entendernos, disfrutarnos y, sobre todo, respetarnos.

Y toca rodar. Para mí serán 17 sesiones en total y cerca de 50 secuencias. Es bastante. Ahí está el equipo técnico. Algunos conocidos y otros por conocer. Da igual, todos te reciben con esa sonrisa característica de esta Productora y con esa mirada llena de bienvenida y confianza. Qué equipo técnico tan maravilloso. Qué suerte tenemos. No puedo nombrar a todos, aunque debería… Fotografía, Sonido, Producción, Dirección… No importa a qué departamento pertenezca cada uno. Todos saben lo que tienen que hacer. No tienes que preguntar, su mirada, sus gestos, su energía te indican para qué está cada uno allí. Todos nos hablamos y nos dirigimos a los otros de la misma manera, con las mismas palabras, con el mismo respeto y con la misma mirada. Qué difícil de conseguir esto. No hay varios departamentos. Todos somos lo mismo. Y cuando se dice “Acción”, cada uno está en su lugar y todo fluye. Enhorabuena. Me quito el sombrero. Intentaré estar a vuestra altura.

Y a partir de aquí, todo es hacer cine. Pablo, el director, toma el timón y todos nos ponemos a remar, con él. No es fácil ser líder, hay que tener carácter. Pero no del duro y del fuerte. Hay que tener ese carácter que no todo el mundo tiene. Hay que ser valiente y tener iniciativa. Pero también saber escuchar, tener en cuenta a todos y cada uno de los navegantes de tu nave, respetar todo y a todos, tratar a todos de la misma manera, independientemente de su función en esta aventura. Saber que no hay función pequeña y que todos los problemas a resolver tienen la misma importancia, que todos nos equivocamos, que cada uno da lo mejor de sí mismo. No es fácil aglutinar todas estas virtudes, pero Pablo las tiene. Y te das cuenta de por qué todo funciona como funciona y por qué te sientes como en una gran familia. Porque irradia humanidad. Olé. Seguid así, Pablo y María, y nunca olvidéis esa palabra, porque es lo que realmente nos llevamos todos a casa después de vuestros rodajes.

El resto son días de rodaje, experiencias, aventuras, aprendizaje diario, horas y más horas, viajes de ida y vuelta, preguntas, respuestas, emociones, sentimientos, vivencias… Qué suerte dedicarse a esta nuestra profesión que abarca tantas facetas de la vida, si no todas…

Este relato está lleno de nombres propios, y muchos más que faltan, porque esto es Contracorriente Producciones, un equipo de personas con nombres y apellidos, que aportan cada día lo mejor de sí mismos al trabajo y que comparten, después de cada jornada, por muy dura que haya sido, cervezas en un bar abovedado y partidas de futbolín. Y esto sólo se puede hacer cuando todos nos despojamos de nuestros roles y decidimos compartir nuestro tiempo libre con los demás, dejando a un lado la función de cada uno en el rodaje. Qué difícil también conseguir esto. Qué maravilla.

He escrito casi todo acerca de mi llegada y mi primer día de rodaje. Hoy no ruedo y ya sólo me quedan dos días de los 17 con los que empecé… Dejo parte del diario para contar todo aquello bonito que he vivido aquí, en `Red de Libertad´, y que seguro me queda por vivir estos últimos días, que ya son pocos. Qué pena…

Salud.

Contracorriente ProduccionesRed de Libertad, diario de un primer día

1 comment

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  • Assumpta Serna - 24 abril, 2017

    Mi querido Othon/Pablo: Tu percepción de la vida, tu discreción, tu inteligencia, tu saber estar, han llenado con alegría todos y cada uno de los días de rodaje que vivimos juntos. Todo ha sido tan fácil!! Ahora quedan los recuerdos y la firme convicción que se puede hacer cine siendo éticos y respetando todas las opiniones, como dices. Qué suerte hemos tenido, parece increíble que ya haya acabado pero es que no ha acabado! Toca la promoción, el comunicar a los demás nuestra Red de libertad. Hasta muy pronto! Los días, los meses, pasan tan rápido!


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